Luces y sombras de los extranjeros en el Transición 2017

Revisa el análisis de los foráneos en el fútbol chileno de Primera División, por Rodrigo Molina.

Corría el año 1970. En un partido de definición ante un Estadio Nacional colmado de público, Colo-Colo y Unión Española decidían quien era el Campeón de aquel Torneo. Los hispanos cargaban con el favoritismo, ya que contaban con figuras de enorme nivel como Leonardo Véliz, el goleador paraguayo Zárate y el mismísimo Chamaco Valdés que había sido enviado a préstamo por los albos, quienes tenían a Carlos Caszely como figura, rodeado de elementos jóvenes y algunos experimentados como Leonel Sánchez y el Chita Cruz.

Aquella definición la ganó Colo-Colo 2-1 en un dramático encuentro. Diversos medios deportivos de la época como Revista Estadio, y comentaristas como Don Julio Martínez, señalaron que la Unión había sido derrotada aquella noche por un solo hombre, un volante brasileño de excelsas condiciones y virtudes futbolísticas, con un talento innato e inolvidable. Se llamaba Elson Beiruth. En mi opinión, el mejor extranjero que ha vestido la casaquilla alba en toda su historia.

Desde los albores del profesionalismo, muchos futbolistas han venido a nuestro territorio a vestir los colores de distintos clubes. A muchos se les recuerda con emotividad y admiración por la contribución que hicieron al desarrollo de nuestro fútbol y al éxito deportivo que contribuyó al logro de campeonatos y realización de grandes campañas. Sin embargo, muchos han quedado en el olvido, con rendimientos que han caído en la mediocridad y que se han visto como víctimas de la poca adaptación a una realidad que tiene sus propias particularidades.

En la temporada de Transición que culminó hace unas semanas, en sus distintas divisiones, pudimos vislumbrar distintas realidades en cuanto al aporte de los futbolistas extranjeros en nuestro fútbol. Es menester entonces, analizar y desglosar si aquel aporte fue positivo o rayó en la mediocridad como ha acontecido en temporadas anteriores.

PRIMERA DIVISIÓN. MEJORÍA.

El nivel de los extranjeros en la máxima categoría del fútbol chileno retomó un nivel positivo si lo comparamos con temporadas anteriores. Si tomamos en cuenta solo al campeón del Transición 2017, Colo-Colo, podemos ratificar dicha aseveración. Pablo Guede pudo llevar a la práctica su tesis futbolística tomando como base la conformación de un cuadro homogéneo y equilibrado, en la cual jugadores extranjeros cumplieron una labor fundamental. Desde Agustín Orión, que fue un cancerbero eficaz y sobrio, pasando por Matías Zaldivia y su calidad en cuanto a la marca y despliegue y por la gran efectividad que mostró Octavio Rivero que en 9 partidos fue clave en el título albo con sus goles y grandes actuaciones, brillando sobre el mismo Paredes.

Unión Española nos sorprendió este semestre realizando una gran campaña, con presencia de jugadores extranjeros poco conocidos en el medio, pero que realizaron una gran labor. Ángelo Pizzorno y Ramiro González (éste con doble nacionalidad) conformaron una dupla de zagueros centrales sólida que contribuyó a que los hispanos tuviesen la defensa menos batida del Campeonato. El lateral izquierdo Diego Sosa mostró un nivel sorprendente y el volante central Santiago Gallucci le otorgó el equilibrio necesario a un fútbol vertiginoso según la idea de Palermo.

En otros clubes que clasificaron a Copas Internacionales, distintos jugadores extranjeros se destacaron por su gran valía. En Everton destacamos lo realizado por el volante mexicano Iván Ochoa, volante mixto que fue un baluarte en la labor realizada por los viñamarinos tanto en lo defensivo como en lo ofensivo, mientras que el delantero argentino-mexicano Juan Cuevas nos deleitó con sus goles y desbordes endemoniados por la banda derecha. En Audax Italiano subrayamos con realce el aporte del zaguero uruguayo Manuel Fernández, de gran nivel en cuanto a marca, anticipación y juego aéreo, además de las grandes actuaciones del delantero brasileño Sergi Santos, el cual con sus embates y ritmo endemoniado causó graves estragos en las defensas rivales. Mientras que en la U.de Concepción, la destacada campaña que culminó con su clasificación a Copa Libertadores fueron émbolos fundamentales el defensor paraguayo Gustavo Mencia, fiero en la marca y en la anticipación, con pierna fuerte y presencia física, al igual que el volante argentino Alejandro Camargo, quien ya nos tiene acostumbrados a su contención fuerte e imperante en el mediocampo del Campanil.

No nos podemos olvidar del gran aporte que al fútbol chileno realizó el talentoso venezolano Yeferson Soteldo. En Huachipato, el volante se transformó en un delantero rápido e incisivo, que vulneró a las defensas contrarias en base a un ritmo vertiginoso y una técnica en velocidad manifiesta, transformándose en un atacante imparable e indescifrable para sus rivales, siendo uno de los mejores jugadores del Transición, al igual que el portero Carlos Lampe, uno de los tres mejores arqueros del último Torneo, y quien se destacó por sus lucidas atajadas y poseer el achique como gran cualidad. En Curicó Unido destacó otro volante devenido a delantero, como lo fue el argentino Alfredo Ábalos, quien mejoró su nivel y marcó goles muy importantes para la mantención de los torteros en Primera. En Deportes Temuco, el paraguayo Cris Martínez se transformó en un excelso definidor de lanzamientos panales, además de destacarse como un veloz delantero que supo utilizar las diagonales para abrir surcos en las defensas. En San Luis destacó la labor del argentino Gabriel Díaz, quien tanto en la defensa como en el mediocampo resaltó por su fiereza, manejo de los tiempos y gran capacidad de anticipación, al igual que el delantero paraguayo Mauro Caballero, quien mejoró su nivel en relación a lo mostrado en Palestino, transformándose en el goleador canario y en un cabeceador de jerarquía creciente.

Sin embargo, también existe el otro lado de la moneda, el de los extranjeros que mostraron un opaco nivel y cayeron en la mediocridad y en el olvido. El ejemplo más craso fue el del delantero uruguayo de U.Católica, Santiago Silva. Lejos del delantero que brillase en el fútbol argentino, ya sea en Banfield, Boca o Lanús, en los Cruzados se mostró como un delantero lento, pesado, sin chispa ni poder de gol, alguien que no encajó jamás en el planteamiento de Mario Salas, muy ofensivo por lo demás. En un año solo marcó tres goles, muy poco para lo que esperaba el público de San Carlos de Apoquindo.

En la U.de Chile, Ángel Guillermo Hoyos no utilizó recurrentemente a extranjeros en su oncena titular, con la excepción del lateral argentino Matías Rodríguez. Sin embargo, el nivel de este último en el Transición 2017 cayó dos peldaños en relación al Clausura 2017, y se mostró muy lejano a lo mostrado en los tiempos de Sampaoli, donde fue uno de los actores fundamentales de los títulos nacionales e internacionales logrados con el casildense, y en donde se mostró como un lateral obsesivo con el ataque y la proyección. Ni Fabián Monzón ni Jonathan Zacaría tampoco se destacaron en el cuadro azul, sin afianzarse como titulares y en muchas ocasiones ni siquiera siendo alternativas.

En Deportes Iquique, el nivel de sus extranjeros decayó ostensiblemente. Luis Bustamante desapareció debido a las lesiones que lo aquejaron, Diego Torres no fue en ningún momento su adecuado reemplazante y no se pudo echar el equipo al hombro, mientras que Tomás Charles cayó víctima del juego brusco y perdió la titularidad al irse Jaime Vera. Por último, Diego Bielkiewicz marcó un solo gol y terminó yéndose por la puerta de atrás. Mientras tanto, en Deportes Antofagasta, salvó el goleador Flavio Ciampichetti (hasta por ahí no más), el resto de sus extranjeros tuvo un nivel muy oscuro, ya que José Pablo Soda y Germán Estigarribia no tuvieron el nivel suficiente para ser alternativas válidas para el ahora ex DT Nicolás Larcamón.

En O’higgins, el nivel de sus jugadores extranjeros fue tan paupérrimo que el DT Gabriel Milito prefirió acudir a las fuerzas básicas rancagüinas para reforzar su oncena titular. Con la excepción de Fabricio Fontanini, un defensa central que batalló cada balón y que siempre se entregó por sus colores respondiendo a la confianza de su DT, el resto mostró actuaciones más que discretas. Lo mismo sucedió en Palestino, donde el aporte de sus extranjeros fue escaso. A pesar de que el defensa Rodrigo Tapia y el volante Julián Fernández fueron titulares permanentes, sus actuaciones fueron irregulares y contribuyeron a la irregularidad del cuadro árabe, mientras que Alan Arario y Gastón Poncet nunca fueron reales refuerzos y no aportaron nada.

¿Wanderers? Otro equipo en donde sus refuerzos extranjeros mostraron un nivel bajísimo. La payasada del paraguayo Mario López junto con Castellón en el gol calerano que los llevó finalmente a descender es un ejemplo de lo paupérrimo que fue su aporte, un defensa sin ideas ni anticipación, de tranco lento y bajas actuaciones coronadas con aquel lamentable error. Lo de Enzo Gutiérrez, con solo dos goles para lo que es su currículum, lo deja más cerca de la vereda del olvido, y, a pesar de su empeño, las actuaciones del central argentino Ezequiel Luna estuvieron muy lejanas de otros tiempos destacados en el mismo Wanderers y en Palestino.

MEJOR EXTRANJERO TRANSICIÓN 2017 PRIMERA DIVISIÓN.

Juan Cuevas (Everton).

Un delantero endemoniado, rápido, incisivo y encarador, con un poder de gol sobresaliente. Posee características que nos recuerdan mucho a lo que era Hugo Eduardo Rubio en décadas anteriores, siempre atacando con frontalidad, con diversos cambios de ritmo, excelente manejo de la pierna de derecha y de un remate efectivo y con gran precisión, letal en la gambeta y en las diagonales. Sus ocho conquistas logradas son un ejemplo de lo que este gran delantero venía prometiendo en Gimnasia y Esgrima de La Plata. En un semestre se ganó el gusto del paladar futbolístico chileno.

Foto: Agencia UNO.